Qué es la Consciencia

Cuando hablamos de la palabra consciencia, ¿qué significado tiene? ¿qué diferencia hay entre conciencia y consciencia? ¿conciencia o consciencia? En este artículo veremos esta palabra desde diferentes perspectivas y fijaremos el sentido que tiene dentro de Caminos de Consciencia.

Al pensar en qué significa la palabra consciencia nos vienen a la cabeza muchos conceptos y muchas dudas. Nada mejor que recurrir al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para ver la definición de la palabra consciencia.

La primera acepción que encontramos es:

Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Perdió la consciencia de lo que le estaba pasando.

En esta definición hace referencia a capacidad, reconocimiento y relación. Estos tres términos indican algo clave: hay acción, no es pasividad, hay lucidez en el reconocer y, no menos importante, relacionarnos con los demás y el entorno. Como contraposición pone el caso de estar en coma, es decir, estar completamente ajeno y pasivo a nuestro entorno.

La segunda acepción es:

Conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Perdió la consciencia de lo que le estaba pasando.

En esta definición aparece el término inmediato y espontáneo. Cuando uno comienza a percibir todo de una forma distinta, más real, auténtica, profunda y con un sentido en la vida es cuando realmente se produce el conocido como despertar de la consciencia. Ese despertar inmediato y espontáneo en grado máximo es lo que conocemos a través de relatos tradicionales como el referente a Mahoma cuando recibió las revelaciones del arcángel Yibril o Gabriel o cuando Siddharta Gautama estuvo en meditación 7 días bajo la conocida popularmente como higuera sagrada (ficus religiosa).

La tercera acepción hace referencia a la reflexión:

Conocimiento reflexivo de las cosas. Actuó con plena consciencia de lo que hacía.

Es importante tener en cuenta que en la consciencia hay una reflexión, no impulsividad. Esa reflexión procede a la observación y comprensión de lo que hasta ahora ignorábamos. Esta ignorancia no es únicamente en términos racionales sino también en el sentido de no reparar en las cosas, no apreciar, no valorar en su medida.

La cuarta y última acepción la fijan dentro del ámbito de la psicología:

Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

La referencia en este caso es al psiquismo y a la percepción. Es el despertar del Yo, percibirnos a nosotros en un Todo. Nos observamos en nuestro ser profundo y nos percibimos en un conjunto que es la vida, porque consciencia y vida van unidas.

Tomamos consciencia del ser, nuestro Yo inmerso en una red de relaciones entre seres que cuando trasciende aún más, llega a la consciencia cósmica. Es la consciencia de que todo es Uno, la consciencia de la Unidad de la que tantos místicos como Rumi o Ibn Arabi nos han hablado. Siguiendo la línea de Antonio Blay, podríamos decir que el tomar consciencia de uno mismo implica abrirnos a la fuente de amor, energía e inteligencia que es el Cosmos.

consciencia

Consciencia y Conciencia

Estos dos términos tan parecidos y diferenciados únicamente por una letra “s” tienden a confundirse en su uso y generan dudas. Según la RAE, conciencia en su primera acepción se define como:

Conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios.

Como vemos, el sentido de conciencia apunta hacia concepciones morales, éticas y en general, una valoración sobre un concepto.

Así, tendríamos conciencia de clase, conciencia corporal, conciencia ecológica, conciencia emocional o la conciencia global.

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El futuro de la consciencia

Intentar predecir cuál es el futuro en del despertar de la consciencia es una tarea imposible. A un nivel global sí que se percibe un aumento en el número de personas que cuestionan la forma de vida actual en esta sociedad de consumo en la que el individuo está sometido a producir y consumir, un mundo cada vez más individual y en el que el ser humano es cada vez menos humano.

A pesar de eso, hay personas que tienen una conciencia que desarrolla una ética global en línea con Leonardo Boff, una ética que integre el eje humano, ecológico y espiritual. Es importante desarrollar el trabajo en una línea ya sea social, ecológica o de otra índole pero dando un paso más y siendo consciente de que todo ese trabajo tiene sentido si se enmarca en un cambio global y trascendente en el ser humano. Esto será posible siempre que despierte la consciencia en cada individuo eligiendo uno de los múltiples caminos que darán lugar a un nuevo paso evolutivo hacia un ser humano con una visión cósmica.

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